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La Tregua:
Es un giro en nuestra trayectoria.
Antonio quería representar un coro clásico La excusa de un tipo sobre
antiguos coristas de coros rivales, que se reconcilian cuarenta y cinco años
después, permite a Julio
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bordar un tango más reposado, que el
público agradece. Un coro en la línea del humor, desde los comentarios a la
falseta, la interpretación de personaje, al popurrí en el que los ancianos
pretender hacer un coro como los de ahora, con montajes y efectos, pero nada
les sale bien. Jugamos con lo moderno y lo antiguo. Para la historia nos
queda el haber conseguido reunir en la Plaza de San Francisco a los
supervivientes de los Marcianos y los Bichitos de Luz, los dos coros de
1955, que protagonizaron esta curiosa leyenda de enfrentamiento y rivalidad.
La mayoría hacía años que no se veían. Juntos entonaron los dos tangos y
recibieron una placa de recuerdo con grabado en esmalte de las portadas de
los libretos de aquellos legendarios coros. Entra ese año un grupo de gente
nueva y joven en el coro que nos renueva las ilusiones. |